El desayunador de la parroquia Don Bosco tuvo que cerrar sus puertas después de sufrir hechos de violencia repetidos que hicieron imposible seguir funcionando. El lugar que durante años dio de comer gratis a personas en situación de calle ya no puede operar.
La decisión la tomó Cáritas después de que los episodios violentos se volvieran una constante. El desayunador funcionaba desde temprano y era un lugar clave para quienes no tienen dónde conseguir el primer plato del día en la zona.
Desde la organización advierten que la situación social en los barrios marplatenses está cada vez más complicada. Es otro golpe para los servicios sociales de la ciudad, que ya venían funcionando al límite por la alta demanda de asistencia alimentaria.
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