Después de los festejos bien argentinos, a metros del Casino de Mar del Plata, un choque múltiple nos recordó que el asfalto no perdona. Tres autos quedaron como obra de arte contemporáneo frente al paseo Hermitage.
Pero, ¿por qué nos debería importar este choque? Bueno, porque más allá del humor, refleja cómo se caldea la ciudad con cualquier excusa de celebración, algo que se siente en cada rincón.
El contexto es claro: los festejos por eventos nacionales o deportivos suelen sacudir nuestra querida Mardel. Y estamos hablando de incidentes que se ven cada vez con más frecuencia.
Para los habitantes de Mar del Plata, significa preguntarse si salir a celebrar va a culminar en una visita al taller mecánico más cercano. No es solo un choque, es la metáfora de una comunidad que necesita más orden y control en las calles.
¿Vamos a seguir corriendo cómo si fuéramos estrellas de la F1 o buscamos la forma de disfrutar sin terminar pagando el pato? Queda en manos de cada uno encontrarle la vuelta.
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