Un momento de caos total se vivió ayer en el Boulevard Patricio Peralta Ramos cuando un colectivo de la línea 532 se transformó en una pesadilla rodante. El bondi, que debería ser sinónimo de rutina diaria, perdió el control y se llevó por delante a varios peatones que esperaban en la parada. El saldo: al menos una persona fallecida y varios heridos que todavía no logran creer lo que pasó.
Este tipo de tragedias nos deja con una sensación espantosa. Los que ayer estaban esperando simplemente llegar a casa, ahora se enfrentan a consecuencias que nadie se imaginaba. Y la pregunta que queda flotando es: ¿qué hacemos para evitar estos desastres? ¿Esperamos que pasen más cosas así para actuar?
Hace tiempo que en Mar del Plata se viene hablando de la seguridad vial y del estado de ciertas rutas y vehículos que parecen salidos de Mad Max. Sin embargo, pocos cambios se ven a la vista más allá de promesas. ¿Será que estamos más cerca de un mundo distópico que de una ciudad segura?
Para los marplatenses, esto es más que una noticia. Es un llamado de atención. Los sucesos de ayer convierten el tranquilo paseo costero en un lugar donde ahora pesa la duda y el miedo. Esto no es solo cosa de ciudades grandes; también pasa en nuestros barrios, en nuestras calles.
¿Vamos a seguir esperando que se actúe después del desastre, o podemos cambiar la historia antes de que se escriba con tragedias? Porque hoy es solo una pregunta, pero mañana puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.
Comentarios
Dejá tu opinión — sin filtro pero con respeto