Una familia de Termas Huinco está con el corazón en la mano tras la desaparición de su pitbull Kira, que se esfumó el sábado 20 de junio. Lo que debería ser un esfuerzo comunitario para encontrar a la mascota se ha convertido en una pesadilla llena de estafadores que intentan aprovecharse del dolor ajeno.
Lo que más indigna y preocupa es que, en lugar de recibir pistas útiles, la familia de Kira solo ha recibido un aluvión de mensajes de supuestos “buenos samaritanos” que lo único que buscan es estafarlos. En un momento donde la empatía debería primar, estos ‘vivos’ demuestran que la maldad no tiene límites, especialmente en redes.
Este tipo de situación no es nueva. Los casos de estafas asociadas a mascotas en Mar del Plata están en alza, y cada vez son más creativos. La confianza y el dolor de las familias se convierten en un terreno fértil para los engaños.
Kira, de cinco años, es ahora parte de una estadística negativa que afecta a muchas familias que no solo pierden a sus mascotas, sino también la fe en la gente. Este caso pone de relieve la necesidad de medidas más efectivas contra los estafadores digitales que envenenan nuestras calles virtuales.
Así que la pregunta es: ¿Cómo podemos, como comunidad, protegernos y apoyar a las víctimas de estos delitos? ¿Hasta cuándo se les va a permitir a estos estafadores seguir jugando con los sentimientos de las personas?
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