Florencia Arroyo no volvió a casa después de salir de su laburo el martes por la noche en Mar del Plata. Hace 48 horas que no se comunica con su familia.
Este tipo de desapariciones nos ponen los pelos de punta. El tiempo corre y la incertidumbre no ayuda. Su familia y amigos están desesperados tratando de entender qué pudo haber pasado.
Mar del Plata, la ciudad en la que vivimos, no es ajena a estos episodios. Cada caso es un grito de ayuda, un llamado a no bajar la guardia con la seguridad local.
La búsqueda continúa y la comunidad está en alerta total. Cualquier pista podría ser crucial para encontrar a Florencia.
¿Estamos frente a un fallo de seguridad más? ¿O falta algo más de compromiso de las autoridades para con nosotros? La pregunta queda en el aire mientras esperamos noticias.
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