En un giro que parece sacado de una serie distópica, uno de nuestros héroes peludos de MDP, Guardián, está desaparecido. Este perro no solo salvó su propio pellejo siendo rescatado, sino que además encontró su razón de ser acompañando a un joven con discapacidad cognitiva. ¿Alguien puede hacer un llamado a Scooby y su banda?
Pero la cosa no queda ahí. Guardián no es un perro cualquiera, es el terapeuta no oficial de un pibe que necesita su compañía. Sin él, su rutina y bienestar están en riesgo, y eso es algo que entendemos cualquiera que haya sido elegido por una mascota.
Los perros como Guardián han demostrado ser verdaderos compañeros de apoyo emocional en un mundo que cada vez pide más psicólogos. Su desaparición no solo afecta al joven, sino a cualquier marplatense que valora el papel vital que estos animales juegan en nuestra vida.
La cuestión acá es concreta. Cada día sin Guardián es un día de más incertidumbre para su joven amigo y para una familia entera de MDP que pierde un miembro esencial. ¿Es hora de convertirnos todos en detectives?
¿Qué vamos a hacer, Mar del Plata, si hasta nuestros héroes de cuatro patas se nos escapan? ¿Es este un síntoma de una ciudad cada vez más insegura o simplemente una llamada de atención para cuidarnos entre todos?
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