Un pibe de 16 años se creyó protagonista del GTA y fue detenido en una estación de servicio en Mar del Plata tras intentar desechar un arma al ver un patrullero. La historia terminó con él en manos de la policía por portación ilegítima de arma.
Este episodio nos deja pensando: ¿hasta cuándo vamos a naturalizar que un adolescente ande armado por la calle como si fuera parte del paquete básico? La inseguridad en la ciudad no es nueva, pero cuando los protagonistas son tan jóvenes, el impacto hace más ruido.
Mar del Plata ha visto un aumento en este tipo de incidentes, y si bien a algunos les recuerda a viejas épocas, parece que la tendencia sigue en alza, pidiendo cada vez más medidas de prevención.
Para los vecinos de MDP, este tipo de historias no solo encienden alarmas en términos de seguridad, sino que también afectan la percepción de nuestra ciudad turística. Nadie quiere una postal de armas y patrulleros en medio de las vacaciones.
¿Qué estamos haciendo (o dejando de hacer) para que chicos de 16 años piensen que es una buena idea portar un arma? Tal vez, es hora de replantearnos cómo armar un futuro más seguro para ellos (y para nosotros).
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