Un artista callejero que se ganaba la vida en la rambla de Mar del Plata fue condenado a 8 años de prisión por abusar de un menor de 14 años. El tipo venía haciendo temporada como si nada, pero desde marzo de 2024 está entre rejas y le caen con tres denuncias más por abuso.
Este caso es una bomba que sacude la mente de cualquiera, especialmente porque nos hace preguntarnos cuántas veces nos cruzamos con lobos disfrazados de ovejas mientras paseamos tranquilos por la ciudad.
No es la primera vez que algo así explota en MDP. La ciudad tiene un historial de personajes turbios que pasan por artistas para mezclarse entre los locales y turistas, aprovechando la movida veraniega como camuflaje.
Para Mar del Plata, esto significa más atención y control en sus espacios públicos. Eso es laburo para las autoridades que ya bastante tienen con la seguridad diaria y las infracciones de verano.
¿Cómo nos aseguramos de que estas cosas no vuelvan a pasar? Capaz, toca tomarnos en serio a quién le damos el aplauso antes de abrir el bolsillo. Y, de paso, peguntar a la Muni: ¿qué onda con el control del espacio público?
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