En otra de esas historias que deberían ser de película, pero pasan acá nomás, un vivo se hizo pasar de piola y terminó tras las rejas: Pablo José Yañez fue condenado tras mandar fruta con papeles de un terreno trucho. Entregó un auto, una moto y efectivo como si fueran caramelos.
Vamos al grano: ¿quién hace negocios con documentos truchísimos en pleno 2023? Resulta que este negociado terminó como una pesadilla y, como siempre, alguien salió perdiendo. Esta vez, Yañez se llevó el premio mayor: cinco años de sombra sin sol.
Pero te preguntarás, ¿esto es nuevo? La verdad es que no. Los marplatenses ya están hartos de las estafas inmobiliarias. Parece una novela repetida: el terreno soñado a precio de ganga que solo existe en la imaginación del estafador de turno.
Para vos, marplatense de a pie, esto suena familiar. ¿Cuántas veces más vamos a ver cómo se birla la guita que tanto nos cuesta ganar? Sin cambios verdaderos, sigamos en esta rueda de engaños.
Al final del día, la pregunta queda en el aire: ¿cuáles son las reglas del juego en esta ciudad? El tiempo dirá si esto es un castigo ejemplar o solo otro papelón judicial. ¿Vos qué opinás?
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