¿Hasta dónde puede llegar un ex despechado? Un chabón en Chapadmalal decidió que la mejor forma de cerrar una relación era rompiendo el vidrio del auto de su expareja y de paso, su tranquilidad. El resultado: cortes en el rostro para ella y unas cuantas noches en la comisaría para él.
De terror, ¿no? La víctima terminó con heridas por los cristales y tuvo que ser atendida en el hospital. Mientras tanto, nuestro ‘galán’ fue detenido. Todo esto pasó en nuestra Mar del Plata, donde queremos estar más tranquilos y menos en versión telenovela dramática.
Este tipo de episodios encienden las alarmas sobre la inseguridad y la violencia de género. ¿Estamos haciendo lo suficiente para prevenirlos o esto es solo la punta del iceberg? Comenta tu opinión y que no se corte.
Comentarios
Dejá tu opinión — sin filtro pero con respeto