En la típica escena de acción, cuatro chorros le afanaron el auto a un conductor de app en pleno San Martín y 226. No pasaron ni diez minutos hasta que el auto apareció tirado, casi como si se tratara de un juego de carreras real.
Este tipo de situaciones ya se hicieron populares en Mar del Plata. Afecta a todos los que laburan moviendo a la gente por la ciudad, y lo hacen preguntándose si el esfuerzo vale la pena ante tanto peligro.
Ya hemos visto casos similares, pero esta tendencia trae un sabor amargo. La Prefectura estuvo rápida, pero la inseguridad es un monstruo que sigue creciendo.
Para la ciudad, esto significa más miedo y menos seguridad, justo en plena temporada alta de laburo. Los pibes de la app no solo trasladan gente, también sacan adelante sus vidas.
¿Qué pasa si este tipo de robos sigue aumentando? ¿Cuántos conductores más tendrán que soportar este peligro mientras intentan ganarse el mango?
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