En Frutillar no se la bancaron. Un hombre de nacionalidad francesa fue detenido tras participar en un robo a mano armada en la esquina de Ciudad de Roma y Río Suquía, un barrio donde la gente vive, camina y no debería tener que preocuparse por que la intercepten con un arma.
Así fue la historia: una mujer fue encerrada por dos tipos armados que le robaron el auto. De los dos, uno se escabullió. El otro no tuvo tanta suerte y cayó en el operativo policial que siguió al hecho. El vehículo apareció abandonado horas después, como suele pasar: lo usan de punto A a punto B y lo tiran. El auto vuelve, la tranquilidad del barrio tarda un poco más.
Lo que llama la atención no es solo el hecho en sí, sino la pregunta que queda flotando: ¿qué tan rota está la situación cuando venís de Europa y terminás detenido por robo armado en un barrio residencial de Mar del Plata? No hay respuesta linda. Solo el dato, la detención, y el barrio que tuvo que atravesar todo esto.
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