La caída en el consumo de carne no solo la sentís en tu bolsillo; ahora le pasó factura al frigorífico Sadowa en Mar del Plata. Cerró definitivamente tras no poder enfrentar el desplome histórico que deja al asado como un lujo cada vez más lejano.
Carlos Bianco, desde la Provincia, fue claro: los frigoríficos que solo venden al mercado local “se están fundiendo”. La pregunta no es solo qué pasó en Sadowa, sino cuántos más seguirán este camino.
No es solo cosa de ahora. La industria venía tambaleando hace tiempo y el COVID-19 golpeó más fuerte. Los datos no mienten: el argentino promedio come menos carne que nunca.
Para Mar del Plata, esto significa más que olores de asado desapareciendo del aire. Menos empresas, menos laburo y más incertidumbre sobre qué estará en la parrilla para el próximo verano.
¿Llegará un respiro o este cierre es solo el principio de algo más grande?
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