El sector gastronómico de Mar del Plata está atravesando una crisis que tiene a los empresarios al borde. Según Miguel Martínez Allué, las vacaciones de invierno fueron de las peores en años. La cantidad de turistas cayó a niveles que parecen de ciencia ficción.
Martínez Allué no dudó en subrayar la preocupante falta de visitantes y cómo esto impacta directamente en la economía local. Las mesas vacías se están convirtiendo en la pesadilla de los empresarios gastronómicos, que buscan la forma de subsistir en un contexto adverso.
Esta crisis no es nueva, pero se intensifica con cada temporada menos concurrida. Las expectativas no alcanzan para pagar cuentas y el sector pide soluciones concretas que aún no aparecen. Muchos se preguntan si las políticas de promoción turística están funcionando.
Para los marplatenses, esto no es solo un problema de los dueños de restaurantes. Es una cuestión de identidad y de bolsillo. Cada turista que no viene es un ingreso menos para la ciudad. Toca preguntarse cuándo va a cambiar la marea.
¿Estamos preparados para encarar otra temporada floja o es hora de repensar el enfoque turístico? El tiempo dirá si los manotazos alcanzan.
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