Un pibe de 24 años pensó que un iPhone valía un golpe con botella al playero de una estación de Shell. Spoiler: no le salió bien. Después de una mini persecuta digna de Netflix, lo aprehendieron en una villa de Mar del Plata.
El flaco intentó refugiarse, pero la poli mostró que acá no siempre es tan fácil salirse con la suya. El iPhone volvió a las manos de su dueño, y eso tiene su toque de justicia marplatense.
¿Qué pasa con la inseguridad en nuestra ciudad? ¿Es culpa de las políticas o de los pibes que eligen el camino rápido? Comentá abajo y hacete escuchar.
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