Un comerciante de nuestra ciudad nos dejó este viernes tras sufrir un violento asalto. El tipo solo laburaba y terminó pagando el precio más alto.
Esto nos pasa en nuestra propia casa, Mar del Plata, donde parece que la seguridad es un lujo y no un derecho.
¿Hasta cuándo nos van a seguir contando el mismo relato mientras los laburantes se juegan la vida cada día? Esto tiene que parar.
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