Esquina mítica de Luro e Yrigoyen, Mar del Plata. Un hincha se sintió Spider-Man y se colgó del semáforo. No terminó con poderes, sino con el semáforo en el suelo.
El impacto más allá de las risas nerviosas: ¿Qué hay si un auto pasaba justo ahí? La joda se pudo haber vuelto tragedia al toque.
Recuerden: MDP no es ajena a actos vandálicos en los festejos. ¿Alguien recuerda el verano pasado con los destrozos en la Peatonal?
Pero esto va a costar. La reparación del semáforo suma a las arcas de la ciudad. Otro gasto que sale de nuestro bolsillo.
La pregunta es: ¿Cuándo vamos a aprender? Tal vez por cada semáforo caído debería haber un hincha barrriendo calles de por vida.
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