En Playa Grande se vivió una situación de terror cuando un joven fue empujado en una pelea y luego atropellado. Lo más increíble: el supuesto agresor no está detrás de las rejas.
Acá la mamá del chico no se calla nada: está indignada con la decisión de la justicia de liberar al acusado. Dice que su hijo pudo haber muerto y se pregunta por qué el que lo intentó sigue paseando por la ciudad.
Este no es un caso aislado en Mar del Plata. Cada tanto, nos encontramos con historias de violencia sin consecuencias aparentes. Y cada tanto, nos preguntamos hasta cuándo.
Para los que vivimos en Mardel, esto pega cerca. Sabemos que la sensación de inseguridad puede espantar a turistas y complicar la vida diaria, afectando al comercio y nuestra tranquilidad.
¿Seguiremos permitiendo que el “intento” sea excusa suficiente para andar suelto? La ciudad y su gente merecen respuestas y acciones concretas. ¿Vos qué pensás?
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