En Mar del Plata, un ladrón se llevó más que una reprimenda después de intentar robar en un local y fallar. Atrapado en el acto por la cámara de seguridad, se tomó un momento para lanzar un último mensaje: «voy a volver y te rompo los vidrios». Desconocemos si tiene antecedentes en actuación, pero en seguridad, seguro sí.
Este tipo de incidentes nos hacen preguntarnos si la seguridad en los negocios es suficiente y hasta dónde la delincuencia cotidiana afecta a los comerciantes de la ciudad. ¿Estamos realmente protegidos o estas situaciones van a seguir siendo el ‘nuevo normal’?
En una ciudad con economía tan ligada al turismo y al comercio, cada momento delictivo tiene un impacto directo. Este último incidente es una muestra de que la seguridad no solo es tema de charlas en cafés, sino una preocupación diaria.
La comerciante involucrada vivió un mal trago, pero contó con la valentía de reportar el hecho. Mientras tanto, el ladrón, tal vez frustrado por su falta de destrezas de escapismo, dejó una amenaza bastante precaria.
¿Hasta cuándo los locales deberán ser fortalezas? La pregunta queda abierta, la expectativa es que sigamos hablando de cómo se soluciona esto (pero de verdad).
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