La avenida Colón, famosa por el tráfico y las idas al centro, se convirtió en un río inesperado. Una pérdida de agua tan grande que te dan ganas de sacar el inflable y vivir la vida loca.
No es la primera vez que el agua nos juega una mala pasada, pero cuando inunda una avenida tan transitada, las cosas se complican. Imaginate las filas de autos, el caos vial y alguno que otro que se olvidó de cerrar la ventana.
Esta historia ya la vimos. Mar del Plata no es ajena a los problemas con cañerías vetustas que parecen parches más que soluciones. Y siempre nos preguntamos: ¿dónde está la inversión?
Lo concreto para nosotros, los de a pie: más tiempo en el bondi, más enojo con el tránsito, y menos paciencia con los que prometieron arreglar todo.
¿Otra vez se va a secar rápido sin que se arregle de raíz? Dejá tu opinión y, mientras tanto, mirá cómo pasamos del asfalto al agua navegable. 🌊
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