A Javier Nicolo lo arrollaron y lo dejaron tirado. Su mamá, rota de dolor, reclama justicia en un choque de motos en pleno barrio Autódromo. ¿Hasta cuándo seguimos contando estas historias?
El impacto es brutal, no solo por la pérdida de una vida tan joven, sino también por esa sensación de impunidad y desamparo que recorre las calles de Mar del Plata. ¿Cuántas veces más tenemos que decir basta antes de que alguien escuche?
Este reclamo no es aislado. Hace eco en muchos barrios de nuestra ciudad que sienten que la seguridad es solo un cartel. Javier se suma a una lista que ya es demasiado larga, y lo peor es que todos tenemos algún nombre en la memoria.
Para Mar del Plata, esto es un recordatorio doloroso de cuán frágil es la seguridad en nuestras calles. Y también una llamada a la acción para que no miremos para otro lado cuando estos casos ocurren una y otra vez.
Entonces, ¿vamos a hacer algo al respecto o seguimos como si nada? La elección está en nosotros, y cada minuto cuenta.
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