¿Qué pasa cuando el miedo se vuelve parte de tu rutina? Una trabajadora vive una pesadilla digna de thriller: su compañero, con quien compartía escritorio, ahora es su peor amenaza. Le balearon la casa y quemaron el auto. ¡Todo un combo de película!
La historia no queda solamente en la amenaza y el acto violento, es el miedo constante a la represalia. La víctima vive con una espada de Damocles porque el agresor sigue libre por la ciudad. La sensación de inseguridad cotidiana ya superó cualquier límite tolerable.
En este contexto de locura, la situación parece aún más irreal cuando pensamos en la inacción. ¿Cómo puede ser que alguien con semejante acusación esté caminando por la misma calle que vos? La impotencia de sentir que al sistema ‘le chupa un huevo’.
Esto resuena fuerte en Mar del Plata, donde los vecinos estamos hartos de que estas historias se repitan. La sensación de impunidad es tan palpable como el miedo al salir tarde del trabajo.
¿Hasta cuándo vamos a aguantar así? ¿Qué estamos haciendo para que esto no se convierta en la historia de cualquiera de nosotros? ¡Algo tiene que cambiar ya!
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