¡Los marplatenses se fueron de caravana! Después del pase a la final, la ciudad se transformó en un carnaval improvisado, con el Monumento como punto de encuentro clave. No hubo barrio que no se contagiara de la fiebre futbolera.
Mar del Plata mostró una energía que hace tiempo no se veía. Onda La final del Mundial 2014, pero sin la espuma importada. La pasión en la ciudad parece estar más caliente que en pleno enero en la Bristol.
No es la primera vez que el fútbol despierta este nivel de euforia en la ciudad. Recordemos otros momentos épicos donde los marplatenses salieron a festejar como si no hubiese un mañana. ¡Y siempre mejora!
Para Mar del Plata, esto es más que un simple partido. Es un respiro después de tantas malas noticias, una chance de recordar por qué amamos tanto a nuestra ciudad. Y de paso, mueve algo la economía del kiosquero al parrillero.
¿Cómo la ciudad se transforma tan espectacularmente con un partido? Ahí queda la pregunta para pelearse un poco en el próximo asado.
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