El calor en Mar del Plata no es solo por el clima y la playa. La expansión urbana está dejando a la ciudad con menos espacios verdes y más islas de calor. ¿Qué significa esto? Menos parques y plazas para tomar un mate, más sofocones asfaltados que te hacen desear una ducha fría.
La falta de espacios verdes afecta más de lo que parece. Un pibe de 25 años quiere salir a despejarse, pero encuentra más edificios que árboles. Además, el calor urbano intenso aumenta la demanda de energía (¡adiós ahorro!) y no es raro terminar pagando más por ladrones de sombra.
Este no es un fenómeno nuevo. Varios estudios vienen advirtiendo sobre el cambio en el paisaje marplatense. La ciudad se ha expandido, pero no lo hizo con una planificación verde. Mientras tanto, las temperaturas en los barrios se disparan y ya no es solo el turismo el que trae calor.
Con menos vegetación, las calles se convierten en hornos y salir de casa en verano puede ser una aventura de resistencia. El impacto se siente en la piel y en el bolsillo: remedios, ventiladores, gaseosas bien frías… todo suma.
¿Esto es lo que queremos? La Muni y los desarrolladores la tienen que repensar: ¿pavimento o pulmón verde? Vos, ¿cómo lo vivís? ¿Te quedás con el concreto o clamas por más bosquecitos urbanos?
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