El lunes no empezó bien para el estadio José María Minella y el Polideportivo Islas Malvinas: se quedaron a oscuras porque no pagaron la luz. La sensación era más de una maratón de Stranger Things que de una instalación deportiva profesional.
Para los que usamos la cancha para fútbol, recitales o simplemente para hacer deporte en el Poli, el apagón pega en el bolsillo. Si pensabas ir a practicar, mejor llevá una vela.
No es la primera vez que pasa. Estos lugares llevan años sufriendo la dejadez de quienes deberían velar por ellos, pero una factura impaga nos cortó la energía, literalmente.
En Mar del Plata, donde el deporte y los eventos son parte de nuestra vida, que estos espacios queden a la deriva es un golpe bajo. Son lugares que nos pertenecen a todos, pero que parecen olvidar aquellos a cargo de los pagos.
¿Qué sigue? ¿Vamos a tener que hacer un crowdfunding para pagar la luz? Así como va, la próxima te ponen un medidor prehistórico.
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