La desaparición de Gerónimo tiene a todo Mar del Plata en vilo. Este joven de 22 años, cuyo paradero es un misterio, ha provocado un enorme operativo de búsqueda en Los Acantilados, con policías peinando cada palmo de la zona costera.
Luego de encontrar su mochila, los rastrillajes se concentran en el barrio, aumentando la preocupación de amigos y familiares. Hace una semana que no se tienen noticias de él, y las preguntas sin respuesta son cada vez más.
Gerónimo desapareció en una ciudad que se jacta de ser segura, pero que cada tanto deja historias sin cerrar como esta. Las búsquedas no solo abarcan el litoral; también se extienden a bosques y zonas urbanas.
En Mardel, las desapariciones nos golpean de cerca. Son barrios, calles y lugares que cualquiera de nosotros podría recorrer. Cada paso de la búsqueda es un recordatorio de nuestra vulnerabilidad.
¿Nos estamos acostumbrando a vivir en un ‘cómo puede ser’? La ciudad necesita respuestas y, sobre todo, que estas historias no se repliquen.
Comentarios
Dejá tu opinión — sin filtro pero con respeto