En Mar del Plata, un chabón se hizo pasar por un trabajador de la empresa Camuzzi para entrar a la casa de un jubilado de 78 años. Con la excusa de revisar una supuesta pérdida de gas, el impostor terminó robándole un millón de pesos y, para colmo, golpeó y amenazó a la víctima.
Este episodio refleja no solo la inseguridad que se vive, sino también lo fácil que es para los chorros inventar historias y aprovecharse de la gente mayor. De alguna manera, esto deja expuestos los agujeros que hay en la seguridad y que podrían afectar tranquilamente a cualquiera de nuestros abuelos.
No es la primera vez que pasan cosas así en Mardel. Cada tanto, escuchamos de truchos que se disfrazan de empleados de empresas de servicios para entrar en las casas. Este modus operandi sigue repitiéndose y deja a las víctimas en una situación de vulnerabilidad total.
Para los marplatenses, esto significa que hay que estar más atentos que nunca. Parece que ahora tener que verificar la identidad de quien llama a la puerta es tan importante como evitar un corte de luz.
¿Hasta cuándo vamos a dejar que gente inocente sufra estas cosas? La pregunta que todos tenemos es: ¿quién cuida a nuestros viejos? ¡Contanos qué opinás!
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