Ya sabemos que en Mar del Plata el verano dura poco y el calor delictivo no se va nunca. Esta vez, la escenita de acción se trasladó a una confitería donde un hombre fue seguido desde un banco y le robaron el maletín justo cuando pensaba que iba a poder disfrutar de un cafecito tranquilo.
Este tipo de robos son el recordatorio diario de que en nuestra ciudad el “cuidate” ya no es un consejo de abuela, sino una estrategia de sobrevivencia. Mientras vos resistís la tentación de enchufarte ese segundo churro con dulce de leche, hay otros que prefieren enchufar las manos en bolsillos ajenos.
Los antecedentes no ayudan: asaltar a plena luz del día parece haberse convertido en un deporte local de alto rendimiento, con estadísticas que deberían alarmar hasta al que vende las alarmas.
Para nosotros, marplatenses de a pie que vivimos entre el mar y el lío, esto significa vivir con un ojo puesto en el paisaje costero y otro en quien te mira demasiado. Y encima toca pagar el cafecito que no te alcanzaste a tomar.
La pregunta es clara: ¿hasta cuándo vamos a dejar que el GTA sea la fuente de inspiración de algunos? ¿Qué otra estrategia sarcástica (y segura) podemos inventar para mantener a salvo lo poco que nos queda?
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