La morosidad está haciendo estragos. Según el CEPA, los niveles de mora en bancos y billeteras virtuales están más altos que el ego de Ricardo Iorio, afectando especialmente a los jóvenes. Así que, si últimamente tu tarjeta rechina al intentar pagar la birra del viernes, no sos el único.
¿Por qué te debería importar esto? Porque toca directo tu bolsillo, y no de la manera amistosa. Tener deudas colgando es básicamente abrirle la puerta al estrés financiero, afectando más a los que están arrancando su vida laboral o intentando emprender.
Este panorama no es nuevo; el contexto económico y social del país no es precisamente el mejor amigo del nivel de vida de muchos. Entre inflación, salarios que no alcanzan, y cero margen para el ahorro, el escenario te obliga a convertirte en un malabarista económico.
En Mar del Plata, un lugar donde siempre estamos a dos pasos de la próxima temporada turística, el impacto se siente en el día a día. Cuando los números no cierran a fin de mes, ni el mejor verano salva, y el futuro se ve menos como un horizonte y más como un gran signo de interrogación.
¿Qué nos queda? Preguntarnos si es sostenible seguir así, o si es momento de reinventarnos para no ahogarnos en las deudas. ¿Vos qué opinás?
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