Correr sin mirar atrás no le salió bien al «motochorro» que quiso hacerse el vivo en calle Güemes. Este lunes, justo en la hora que la gente pasea y mira vidrieras, intentó robarle la cartera a una mujer que lo vio venir antes de que pudiera gritar «¡Chorro!».
La seguridad está en boca de todos y no porque sea un tema nuevo, sino porque te puede pasar a vos, tu hermana o tu vieja mientras caminan por el centro. Esta vez, los guardias de seguridad hicieron su laburo y el ladrón terminó en el complejo penitenciario de Batán.
Pero, ¿qué tan común es esto en nuestra querida Mardel? Cada tanto nos enteramos de estos intentos, pero que terminen en arresto es un motivo de alivio y, por qué no, de fiesta.
Las movidas delictivas como esta impactan en Mar del Plata más de lo que pensamos. No es solo un robo fallido, es esa sensación de miedo que te acompaña cuando caminás solo. Más policía, menos palabras vacías, por favor.
¿Va a cambiar algo de fondo o es una de esas victorias para una estadística en Excel? Vos, ¿te sentís más seguro después de esto?
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