Nuevo capítulo de la saga motochorros en MDP. Esta vez, un vecino operado de la espalda se convirtió en su última víctima. Le robaron el auto en un abrir y cerrar de ojos, dejándolo tirado y pateado.
Esto no solo duele, sino que hace ruido. La gente se pregunta si caminar en su propio barrio es un deporte de riesgo. Cada vez es más evidente que esta inseguridad afecta directamente al corazón de la ciudad.
El fenómeno de inseguridad ha crecido a pasos agigantados. Cada incidente como este se suma a una lista interminable de gente que ve su vida alterada por la delincuencia. No es solo un hecho aislado, es parte de un problema más grande.
Para Mar del Plata, significa más que un auto perdido. Es un golpe a la sensación de paz que alguna vez hubo, y un desafío permanente para quienes intentan sumar valor a la ciudad.
¿Hasta cuándo vamos a permitir que la inseguridad nos gane por goleada? En MDP, el reclamo por seguridad se está volviendo ensordecedor. ¿Qué estás dispuesto a hacer al respecto?
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