Que te choreen en Punta Mogotes ya es un clásico amargo. Ahora, estos cuatro motochorros se hicieron su agosto a plena luz del día y a metros de una comisaría. Sí, leyeron bien: ¡con los canas ahí nomás!
La cuestión es que estamos hablando de un robo de película, pero sin glamour. La banda puso a los vecinos a correr como en un maratón no programado. Es un recordatorio brutal de que la seguridad es más un deseo que una realidad.
No es la primera vez que pasa algo así en Mar del Plata. Desde el verano eterno hasta el invierno gris, los motochorros parecen tener la facilidad de moverse como pez en el agua.
¿Y qué onda la presencia policial? Pregunta para un millón de dólares, porque parece que los chorros tienen más onda en la calle que los patrulleros.
Así estamos, con miedo en el aire y la pregunta de siempre: ¿será hora de tomar cartas en el asunto o seguiremos esperando un milagro que nunca llega?
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