El karma actúa rápido en Mar del Plata. Un tipo iba en moto por Colón y República del Líbano, chocó con un remis manejado por una piba de 23 años, y cuando llegó la policía a hacer el parte de rutina, se armó: la Honda Wave que conducía era robada. Fin del paseo, inicio de las actuaciones judiciales.
El accidente en sí no fue nada del otro mundo, el tipo de choque que pasa cinco veces por día en esa esquina donde nadie respeta nada. Pero la revisión de la moto convirtió un trámite aburrido de seguro en un problema serio. Dos personas terminaron con causas judiciales abiertas como resultado del siniestro: el motociclista por la moto con pedegree trucho, y actuaciones que también alcanzan a la remisera. Los detalles exactos del rol de cada uno los está desenredando la Justicia.
La moraleja marplatense es clara: si vas a andar en algo que no es tuyo, rezá para no cruzarte con nadie en el camino. Porque en esta ciudad, hasta un choque menor te puede cambiar el día para siempre. La moto fue secuestrada y el caso quedó en manos de la Justicia. Mientras tanto, la esquina de Colón siguió siendo Colón: caótica, sin piedad y con memoria.
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