En plena madrugada, dos motos decidieron jugar una carrera contra la Policía en la zona sur de Mar del Plata. Una de ellas terminó su sprint antes de lo esperado con un choque que permitió a los polis recuperar un vehículo con pedido de secuestro.
Para los que se preguntan por qué deberían importar estos arrebatos nocturnos, la respuesta es sencilla: seguridad. Mientras que algunos duermen, otros deciden desafiar las normas y pueden poner en riesgo a cualquiera que cruce su camino.
El muchacho de 25 años que se tomó el guión de Rápido y Furioso tuvo que enfrentar la realidad y terminó aprehendido. A pesar de sus esfuerzos, una moto menos significa un peligro menos en las calles.
En Mar del Plata, cada moto recuperada es un pequeño triunfo en la lucha constante por la seguridad. El desafío es que este tipo de eventos no se conviertan en un espectáculo común en la ciudad.
¿Será que seguimos viendo carreras no oficiales en las noches de MDP, o aprenderemos algo de esta madrugadora historia?
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