En el barrio Zacagnini, la acción fue intensa y no precisamente de película. Tres sujetos se robaron el show con dos asaltos en minutos, dejando una estela de pánico que no es digna de la cartelera de un cine.
Los delincuentes primero hicieron de las suyas en una casa de Pasteur y Chapeaurouge. Pero no contentos con el botín inicial, salieron a la caza de autos en Andrade y Constitución, donde interceptaron a un conductor y escaparon con su vehículo. Todo quedó registrado en cámaras, poniendo en evidencia un sistema de seguridad que hace aguas.
Este doble golpe en cuestión de minutos nos recuerda que la inseguridad en Mar del Plata no es un guion nuevo, y que nuestra ciudad, que tanto amamos, está lejos de ser un paraíso seguro. Lamentablemente, no es la primera vez que algo así sucede, y el miedo sigue presente entre nosotros.
Para Mar del Plata, esto significa más tensión y desconfianza, afectando desde el comercio local hasta el simple hecho de salir a la calle. Vivimos en una ciudad que debería ser de todos, pero que se siente como un campo de batalla para cualquier vecino honesto.
Entonces, la pregunta del millón es: ¿cuándo los héroes de verdad van a tomar las riendas y devolvernos la paz? ¿O vamos a seguir sintiéndonos como extras en una película de acción?
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