Parece que Jorge Newbery está viviendo una verdadera peli de terror pero sin el glamour de Hollywood. Los vecinos de un conventillo en la zona están atrapados en un loop de motos, movimientos sospechosos y miedo que no para. Hablar de dormir tranquilos es una utopía para ellos.
Lo que debería ser un barrio tranquilo, se ha convertido en la trama de un thriller de baja calidad. La inseguridad y las situaciones raras en las que las motos son protagonistas han hecho que la paciencia y la sensación de seguridad se evaporen entre los vecinos. No es ficción, es la realidad diaria de nuestra querida MDP.
Esta no es la primera vez que la zona se enfrenta a este tipo de situaciones. Los problemas de inseguridad vienen de larga data y, al parecer, nadie encuentra una solución que dure más que un ratito. La sensación de vivir bajo una nube de incertidumbre no es nueva, pero se siente más pesada que nunca.
Para Mar del Plata, estos problemas afectan más allá de un solo barrio. Tenemos un lugar tan pintoresco que debería ser un imán para turistas, pero este tipo de historias espantan hasta a los más aventureros. ¿Cómo hacemos para recuperar esas noches de tranquilidad y risas en la vereda?
¿Será que alguna vez podremos volver a disfrutar de las calles sin tener que mirar por encima del hombro cada dos minutos, o estamos condenados a vivir en un loop eterno de susto y resignación?
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