Acordate de la última vez que fuiste al Natatorio Alberto Zorrilla y te sentiste como el Titanic en su momento de hundirse. Baños clausurados, duchas en un estado que te hace sentir que estás en una peli de terror y techos que parecen salidos de una escena de un videoclip de la década del 80 cuando todo explotaba.
El tema es que este lugar no es cualquier pileta. Es el Natatorio Municipal de Mar del Plata, un sitio icónico que ahora parece más un set de película de desastre. Y sí, nos toca a nosotros sufrirlo, los que pagamos para usarlo mientras el mantenimiento queda para mañana… o para nunca.
No es la primera vez que pasa. Cada tanto resurgen las quejas por el estado y, sin embargo, seguimos en la misma. La pregunta es: ¿cuánto más lo vamos a aguantar? ¿Será que los responsables están demasiado ocupados mirando videos de gatitos en YouTube?
Para nosotros, los marplatenses de sangre, la pregunta real es cuánto más tenemos que esperar para que dejen de venir a darnos promesas vacías y arreglen lo que se tiene que arreglar. Ya es hora de que alguien se ponga las pilas antes de que tengamos que nadar con paraguas.
Ahora, posta, ¿vos te sentís bien dejando que nuestros espacios se caigan a pedazos? ¿O es que ya estamos acostumbrados al «todo se soluciona mañana»?
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