Asesinaron a un remisero y su hija marchó pidiendo seguridad

El sábado pasado, un remisero fue asesinado en Mar del Plata. El lunes, su hija Evelyn salió a la calle junto a decenas de vecinos, familiares y comerciantes a reclamar lo que el Estado no garantiza: seguridad para trabajar sin jugarse la vida.
"Esto es una ruleta", dijo Evelyn durante la movilización que recorrió el centro de la ciudad. En esas cuatro palabras está todo: la incertidumbre de los trabajadores de la noche, la angustia de las familias que esperan en casa y la sensación de que cualquiera puede ser el próximo.
La marcha convocó a familiares, vecinos y comerciantes que decidieron cortar el silencio y ocupar las calles del centro marplatense. No fue una movilización política ni partidaria: fue la respuesta de una comunidad que está harta de despedir a los suyos y no ver respuestas concretas.
Los remiseros y trabajadores nocturnos de Mar del Plata son uno de los sectores más expuestos a la violencia urbana. Trabajan solos, en horarios de alta vulnerabilidad, transportando efectivo y pasajeros en zonas donde la presencia policial es intermitente. Cada turno es, como dijo Evelyn, una apuesta.
La pregunta que queda flotando después de esta marcha es difícil de esquivar: ¿cuántos casos más hacen falta para que haya una respuesta institucional real? Los reclamos de seguridad en Mar del Plata no son nuevos, pero el asesinato de un remisero en plena jornada laboral, seguido de la imagen de su hija marchando al otro día, le pone cara y nombre a una crisis que suele quedarse en estadísticas.



