Las bibliotecas de MDP se anotan al coworking
El Concejo avanzó con la idea de sumar coworking a bibliotecas municipales: qué falta para que estudiar o laburar tenga una opción pública en MDP.

Ir a la biblioteca para rendir, laburar o levantar un proyecto podría dejar de ser un plan de emergencia. Un expediente para sumar espacios de coworking y estudio en bibliotecas municipales de Mar del Plata avanzó en el Concejo Deliberante: obtuvo despacho favorable en la Comisión de Industria luego de recibir el respaldo de la Dirección General de Economía del Conocimiento.
La idea es adaptar sectores de las bibliotecas para que funcionen como lugares de estudio, trabajo colaborativo, reuniones y actividades vinculadas a la innovación. El público al que apunta es amplio, pero tiene una traducción concreta para la ciudad: estudiantes que necesitan una mesa y conexión, freelancers que no quieren pagar un coworking privado, emprendedores y pequeñas unidades productivas que hoy trabajan desde casa, un café o donde haya enchufe libre.
El dato político que destrabó el expediente es el informe favorable del Ejecutivo municipal. La dependencia conducida por Walter Gregoracci consideró que la propuesta es de “interés estratégico” para General Pueyrredon y que encaja con el Plan Estratégico Mar del Plata Ciudad del Conocimiento, creado por la Ordenanza 25.093. Ese plan ya contempla impulsar espacios colaborativos para fortalecer emprendimientos y actividades de la economía del conocimiento.
El Municipio también puso condiciones antes de pasar del papel a las mesas compartidas. Una eventual implementación deberá revisar la factibilidad técnica, operativa y presupuestaria de cada biblioteca, además de definir cómo se administrarán los espacios y cómo se articularán con programas municipales ya existentes. O sea: el aval está, pero todavía no hay fecha, sedes confirmadas ni un modelo de funcionamiento cerrado.
En el informe aparece como antecedente la experiencia de Málaga, España, donde funcionarios municipales conocieron políticas de articulación entre Estado, empresas, startups y comunidades tecnológicas. La apuesta local busca tomar parte de esa lógica sin perder de vista una pregunta bien marplatense: ¿qué bibliotecas tienen hoy condiciones reales para sumar puestos de trabajo, conectividad y horarios útiles?
Para una ciudad donde estudiar o trabajar remoto muchas veces implica pelear por una silla en un café, el proyecto puede abrir una alternativa pública. Falta que el Concejo lo trate en el recinto y, sobre todo, que la promesa se convierta en espacios concretos, accesibles y sostenidos en el tiempo.
O sea: el aval está, pero todavía no hay fecha, sedes confirmadas ni un modelo de funcionamiento cerrado



