SociedadHipermercado Aragonehistoria de Mar del Platacrisis 2001

Cuando Aragone emitió bonos para comprar

En 2001, el Hipermercado Aragone emitió bonos para que se pudiera seguir comprando. La crisis los llevó a circular también por la zona de la vieja terminal.

· 1 min de lectura
Cuando Aragone emitió bonos para comprar

En plena crisis de 2001, un supermercado marplatense creó sus propios bonos para que la gente pudiera seguir comprando. El Hipermercado Aragone, instalado en la manzana de Alberti, Las Heras, Gascón y Sarmiento, protagonizó uno de los capítulos más raros —y muy locales— de la economía cotidiana de Mar del Plata.

Durante la recesión y el corralito financiero, la firma emitió bonos de papel para circulación interna. La idea era concreta: permitir la compra de alimentos, ropa y artículos para el hogar cuando conseguir efectivo se había vuelto un problema para buena parte de los vecinos.

La medida salió de las góndolas. Según la reconstrucción publicada por 0223, comercios de la zona de la vieja terminal comenzaron a aceptar esos papeles como medio de pago. Para mucha gente, aquellos bonos quedaron asociados a los “patacones”, aunque se trataba de una emisión surgida desde el propio supermercado en un contexto de emergencia.

Aragone no era un comercio más. Fundado por el empresario Ángel Aragone y operado inicialmente bajo la firma IP Mercado, se había convertido en un punto fuerte del abastecimiento minorista y mayorista de la ciudad. Por eso, que emitiera bonos no fue una anécdota de color: mostró hasta dónde había llegado la crisis en el consumo diario marplatense.

Tras la quiebra del hipermercado a comienzos de los 2000, el enorme edificio quedó abandonado durante años. En el playón sobre Gascón llegaron a quedar colectivos fuera de servicio de El Rápido; adentro persistían góndolas oxidadas, carteles de precios noventosos y papeles administrativos. Parte de la estructura fue demolida para nuevos desarrollos, pero todavía sobreviven sectores del viejo predio. Y algunos marplatenses aún guardan aquellos bonos: un recuerdo físico de cuando comprar lo básico dependía de una moneda que no existía en ningún banco.

Lo que se sabe hasta ahora
01El Hipermercado Aragone emitió bonos de papel para circulación interna durante la crisis de 2001.
02Comercios de la zona de la vieja terminal comenzaron a aceptar esos papeles como medio de pago.
03Tras la quiebra del hipermercado, el enorme edificio quedó abandonado durante años.

La idea era concreta: permitir la compra de alimentos, ropa y artículos para el hogar cuando conseguir efectivo se había vuelto un problema para buena parte de los vecinos