De los láseres al baldío: qué quedó de Chocolate
Chocolate abrió en 1990 y fue emblema de Constitución. Hoy, donde hubo espuma y láseres, queda un predio abandonado y una memoria intacta.

Donde hubo espuma, láseres y filas eternas, hoy hay un pozo tapado de pasto y escombros. En Avenida Constitución 4469, entre Libres del Sud y Esquiú, funcionó Chocolate, una disco que marcó la noche marplatense durante los 90 y que todavía aparece en charlas familiares, juntadas y comentarios de redes cada vez que alguien nombra la Avenida del Ruido.
Chocolate abrió el 13 de junio de 1990, impulsada por el empresario Carlos Chiesa, con una apuesta que entonces parecía de otro planeta para Mar del Plata: una estructura pensada desde cero como discoteca moderna, pasillos amplios, pantallas gigantes, aire calculado y un láser de 5 watts. No era solo salir a bailar. Era ir a mirar, dejarse ver y cruzarse con locales, turistas, modelos, actores y futbolistas en una Constitución que por las noches concentraba buena parte de la movida joven.
La postal quedó grabada: autos circulando desde la tarde por la matiné, vallas ordenando la fila, palmeras, escaleras balcón alrededor de la pista y cientos de personas bajo la mítica Fiesta de la Espuma. Chocolate compartía ese mapa con Sobremonte, GAP y Azúcar, cuando Constitución era el circuito que definía un plan de fin de semana antes de que el centro de gravedad de la noche se corriera hacia Playa Grande y el sur.
El final fue mucho menos glamoroso. El relato sobre su cierre convive con un dato que requiere precisión: la nota original ubica el cierre definitivo a mediados de 2010, pero también registra una clausura y desalojo durante la madrugada entre el 1 y el 2 de enero de 2013. Ese operativo, según se informó, involucró inspectores provinciales, Policía y Tránsito, y se vinculó con restricciones de la Ley de Nocturnidad sobre la presencia de menores en boliches.
La esquina tampoco tuvo una segunda vida a la altura de su fama. En 2021 se anunció allí un complejo residencial de lujo, la estructura original fue demolida y la obra quedó inconclusa. El resultado es un predio abandonado que contrasta fuerte con el recuerdo de una pista llena. Para quienes vivieron esa época, no es un baldío cualquiera: es una parte de la noche marplatense que desapareció del mapa, aunque sigue sonando en la memoria. ¿Qué otro lugar de la ciudad merece una placa antes de que el recuerdo también se borre?
En 2021 se anunció allí un complejo residencial de lujo, la estructura original fue demolida y la obra quedó inconclusa