Denuncian acaparamiento de turnos para castrar mascotas
El debate por las castraciones gratuitas llegó al Concejo: denuncian que algunos concentran turnos y otros piden no limitar los traslados pagos hoy.

Un turno gratuito para castrar a tu perro o gato puede depender de quién llegó antes, y ese es el foco de una nueva pelea en Mar del Plata. El debate por el acceso a las castraciones municipales llegó a la Banca 25 del Concejo Deliberante, donde la proteccionista Celia Patuto pidió que avance un proyecto para regular los traslados remunerados de animales hacia las postas.
Patuto, presidenta de la ONG Género Animal, denunció que algunas personas usarían prestanombres para conseguir más turnos de los permitidos y después cobrar por trasladar mascotas a los puntos municipales. Según explicó, el sistema funciona por demanda espontánea y contempla un animal por persona, pero habría quienes reúnen varios lugares mediante terceros.
La discusión no apunta, al menos según planteó la referente, a prohibir que alguien cobre por llevar animales. El reclamo es que ese servicio privado no termine condicionando una prestación pública y gratuita. Patuto sostuvo que algunas personas llegan a las postas durante la madrugada para asegurarse lugares y que eso deja en desventaja a vecinos que no pueden acercarse a las 3 o 4 de la mañana.
El proyecto fue impulsado por el concejal Ariel Bordaisco y busca fijar reglas para los traslados pagos a los centros de castración. Pero no hay acuerdo entre los sectores proteccionistas: quienes cuestionan la iniciativa advierten que una regulación mal diseñada podría complicar a familias sin auto, con horarios laborales ajustados o que necesitan ayuda para mover a sus mascotas.
Ahí aparece el nudo del conflicto: para un sector, el problema es la concentración de turnos; para otro, la raíz está en que la capacidad disponible no alcanza para la demanda. El Municipio había informado que amplió los lugares de castración en los barrios y sumó alternativas digitales para las esterilizaciones en Zoonosis. La pregunta que queda abierta es concreta: ¿cómo se garantiza que el turno gratuito llegue primero a quien lo necesita, sin dejar sin servicio a quien no puede trasladarse solo?
El reclamo es que ese servicio privado no termine condicionando una prestación pública y gratuita

