El finde largo llenó hoteles, pero por apenas dos noches
Los hoteles de tres estrellas superaron el 50% de ocupación, pero la mayoría de los turistas eligió quedarse sólo una o dos noches en Mar del Plata.

Mar del Plata recibió turistas, pero muchos llegaron con el reloj corriendo. El fin de semana largo dejó un balance positivo para el sector hotelero local, incluso con un clima que no terminó de acompañar y estadías mayormente cortas. En los hoteles de tres estrellas, la ocupación superó el 50%, una marca que, según el sector, se replica como promedio en buena parte de la plaza.
Rolando Dominé, empresario hotelero e integrante de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Mar del Plata, valoró el movimiento turístico aunque admitió que la expectativa era más alta. El feriado de octubre suele funcionar como una prueba clave antes del verano: marca cuánta gente tiene ganas, plata y margen para hacerse una escapada a la costa antes de que arranque la temporada fuerte.
El dato que define este finde no es sólo cuántas habitaciones se ocuparon, sino cuánto tiempo se quedó la gente. Predominaron las reservas de una y dos noches. Eso achica el gasto por visitante, pero no vuelve irrelevante la llegada: cada turista que duerme, come, viaja, compra o sale por la ciudad deja movimiento en una cadena que va bastante más allá de la recepción de un hotel.
Para el sector, esa diferencia pesa. Una ciudad con habitaciones ocupadas pero estadías exprés no vive el mismo derrame que una con turistas instalados durante tres o cuatro días. Dominé vinculó esa decisión tanto al clima como al presupuesto familiar. En otras palabras, la escapada sigue existiendo, pero se negocia noche por noche y con la billetera mirando cada gasto.
También hubo un dato alentador para Mar del Plata: la llegada de visitantes del interior de la provincia. El objetivo ahora es que el turismo no quede concentrado únicamente en enero y febrero. Diciembre aparece como la próxima parada decisiva: si logra sostener movimiento, puede darle aire al empleo y a los comercios antes del pico de verano. La pregunta es si la ciudad podrá convertir estos viajes cortos en estadías más largas sin que el presupuesto expulse a quienes todavía quieren venir.
El dato que define este finde no es sólo cuántas habitaciones se ocuparon, sino cuánto tiempo se quedó la gente



