El bebé elefante marino engorda y el Unzué tiene reglas
La cría frente al Unzué superó sus primeras 72 horas y gana peso. Qué evitar en la playa para no interrumpir la lactancia.

El bebé elefante marino que nació frente al Unzué viene bien, pero necesita que la playa no se transforme en una tribuna. El Municipio informó que la cría y su madre están en buen estado de salud y que el amamantamiento avanza dentro de los parámetros esperados para la especie.
El dato que siguen de cerca los especialistas es visible: la cría perdió la definición del cuello, una señal de que está aumentando de peso de manera gradual. Ya pasó además las primeras 72 horas, el tramo más crítico para los cachorros de elefante marino del sur: según explicaron desde el Grupo de Investigación de Mamíferos Marinos de la Unmdp-Conicet, en ese período ocurre el 80% de la mortalidad por dificultades para iniciar la lactancia.
Ahora la misión para quienes pasan por esa playa es bastante clara: mirar desde lejos. No hay que acercarse, tocar ni alimentar a los animales; tampoco intentar que la cría vuelva al agua. El pedido incluye no llevar mascotas, o impedir que circulen sueltas, y evitar bocinazos, silbatos, música, fuego y cigarrillos en las inmediaciones.
No son reglas decorativas. El período de lactancia dura entre 25 y 30 días y cualquier perturbación puede generar estrés y alterar ese vínculo entre madre y cría. Los equipos que monitorean el lugar detectaron que la cría ya se mueve más cerca de su madre y hace ingresos breves al agua. También remarcaron que los descansos largos son una buena señal: hablan de un ambiente estable, sin amenazas externas.
La hembra se comunica con su cachorro mediante vocalizaciones que pueden funcionar como reclamos de alimento o indicaciones para quedarse en la playa o entrar al mar. Esos sonidos se hicieron más intensos desde que retomó sus baños de mar, parte normal de esta etapa.
La custodia diaria reúne a especialistas, guardaparques, Defensa Civil, el Museo Municipal de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia, el Ministerio de Ambiente bonaerense y el grupo de la Unmdp-Conicet. En una ciudad donde la postal se volvió viral en días, el mejor aporte es simple: distancia, silencio y cero mascotas. Verlo es un privilegio; dejarlo crecer tranquilo, una responsabilidad compartida.
El período de lactancia dura entre 25 y 30 días y cualquier perturbación puede generar estrés y alterar ese vínculo entre madre y cría
