En Luro y Mitre querían jubilar a San Martín
En 1968 quisieron sacar al San Martín anciano de Luro y Mitre: decían que no era una imagen edificante para la juventud de Mar del Plata.

En 1968, Mar del Plata discutió si el San Martín de Luro y Mitre era demasiado viejo para representar al prócer. La polémica no iba por la calidad de la obra ni por un problema de mantenimiento: el intendente de entonces, el coronel Pedro Enrique Martí Garro, quería retirar la estatua de Luis Perlotti porque mostraba a un San Martín anciano, vestido de civil, desarmado y en sus años de exilio.
La escultura había sido inaugurada en 1956, financiada con donaciones del filántropo José Roger Balet. Perlotti la modeló a partir de la imagen de San Martín en Boulogne-sur-Mer, el cuadro de Antonio Alice que retrata al libertador en su etapa final. Para la gestión municipal, sin embargo, ese San Martín "crepuscular" no resultaba una imagen edificante para la juventud que cruzaba el centro todos los días.
La propuesta era cambiarlo por otro San Martín: el ecuestre, joven, con espada y en plena épica militar. El modelo elegido era el del escultor francés Louis-Joseph Daumas, asociado a la figura victoriosa de Chacabuco y Maipú. Martí Garro aclaraba que no buscaba destruir la pieza de Perlotti, sino trasladarla a Playa Grande. Pero rechazaba que ambas versiones convivieran con la misma jerarquía urbana: para él, mostrar al civil y al guerrero en paralelo era un "abuso de ideas".
El plan prendió una discusión fuerte entre autoridades, sectores culturales y medios de la época. El dato más raro es que el debate salió del mapa marplatense y rozó al cine nacional. Leopoldo Torre Nilsson preparaba El Santo de la Espada y, según reconstrucciones sobre la controversia, temía que la descalificación oficial de los años finales de San Martín pudiera alimentar objeciones de censura para una película que también mostraba al prócer en el exilio.
Al final, la ciudad no movió la estatua de Luro y Mitre. El San Martín anciano de Perlotti siguió en su pedestal del centro, mientras que la versión ecuestre de Daumas encontró su lugar frente al mar, en el Parque General San Martín de Playa Grande, entre 1971 y 1972. Quedó una postal urbana bastante marplatense: dos monumentos, dos versiones del mismo héroe y una vieja pelea sobre qué imagen merece estar en el lugar más visible de la ciudad. ¿El bronce tiene que mostrar al guerrero invencible o también al hombre que envejeció?
Al final, la ciudad no movió la estatua de Luro y Mitre. El San Martín anciano de Perlotti siguió en su pedestal del centro



