Una familia busca recuperarse tras una entradera
Celeste contó cómo sigue la familia tras una entradera: cinco delincuentes los encerraron, maltrataron y golpearon dentro de su casa en Mar del Plata.

El día después de una entradera no termina cuando se van los delincuentes. Celeste contó que ella, su esposo y su hijo intentan procesar lo que vivieron dentro de su casa, donde fueron encerrados, maltratados y golpeados por cinco personas.
La familia quedó atravesada por una pregunta que excede lo material: cómo recuperar la tranquilidad y volver a sentir que su casa es un lugar seguro. “No sabemos cómo vamos a hacer para recuperar nuestra vida”, resumió Celeste al relatar las horas posteriores al ataque.
Una entradera implica una irrupción violenta en el espacio más íntimo de una familia. El impacto no se mide solamente por lo que pudo haber sido robado: también queda el miedo, la alteración de las rutinas y la sensación de vulnerabilidad después de haber sido agredidos dentro del hogar.
En este caso, entre las víctimas hay un niño. Por eso, el foco debe estar en el acompañamiento de la familia y en el esclarecimiento del hecho, sin exponer detalles que puedan afectar su privacidad o revictimizar a quienes atravesaron la situación.
La inseguridad vuelve a entrar en la conversación cotidiana de Mar del Plata cuando una familia cuenta que ya no sabe cómo retomar su vida normal. El desafío no es solo investigar lo ocurrido: también es entender que, después de un ataque así, volver a casa puede dejar de sentirse igual.
La familia quedó atravesada por una pregunta que excede lo material: cómo recuperar la tranquilidad y volver a sentir que su casa es un lugar seguro



