Otra vez, el impuesto a los combustibles queda para noviembre
El Gobierno volvió a diferir hasta noviembre una parte de los impuestos a los combustibles. Puede moderar presión en surtidores, pero no congela precios.

La suba pendiente de impuestos sobre nafta y gasoil no llegará ahora a los surtidores. El Gobierno nacional volvió a postergar su aplicación y trasladó para noviembre los incrementos remanentes del Impuesto a los Combustibles Líquidos y del tributo al dióxido de carbono.
La medida quedó formalizada en el Decreto 1126/2026, publicado este miércoles en el Boletín Oficial. Abarca las actualizaciones acumuladas de 2024, 2025 y del primer y segundo trimestre de este año para la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil. El argumento oficial es sostener un “sendero fiscal sostenible” y evitar que una suba impositiva pegue de lleno sobre la economía y la inflación.
El dato importante para Mar del Plata es simple: se posterga una presión adicional sobre el precio que aparece en el cartel de cada estación. Pero no significa que la nafta quede congelada hasta noviembre. El valor final depende también de las petroleras, del dólar, del petróleo internacional, de costos logísticos y de otros impuestos. De hecho, la decisión llega mientras el conflicto en Medio Oriente suma tensión sobre los precios energéticos y luego de aumentos dispuestos por las empresas en los últimos días.
Para quienes usan el auto para ir a la facu, laburar, hacer repartos o cruzar la ciudad desde los barrios hasta el centro, cada movimiento en el surtidor se traduce rápido en cuentas más ajustadas. También impacta, aunque no de forma automática ni inmediata, en costos de transporte, fletes y productos que llegan a comercios locales. En una ciudad extendida como Mar del Plata, donde moverse no siempre es opcional, el precio del combustible es parte de la economía cotidiana.
La postergación no es nueva: desde mediados de 2024, el Ejecutivo viene desdoblando o difiriendo estas actualizaciones para suavizar su efecto inflacionario. Según una estimación de la consultora Economía y Energía, las postergaciones de 2025 implicaron una resignación fiscal de US$2.326 millones. La discusión queda servida: ¿es un alivio real para el bolsillo o una cuenta que simplemente se patea unos meses?
La postergación no es nueva: desde mediados de 2024, el Ejecutivo viene desdoblando o difiriendo estas actualizaciones para suavizar su efecto inflacionario



