Las internaciones por salud mental subieron 42%
Las internaciones por salud mental subieron 42% y las consultas 23%. En Mar del Plata alertan por la presión sobre el sistema público de atención.

Las internaciones por salud mental aumentaron 42% y las consultas vinculadas al tema crecieron 23%, según el segundo Informe de Salud Mental presentado en el Senado. El relevamiento reunió referentes de 14 provincias, que representan al 70,85% de la población argentina, y encendió una alerta por la presión creciente sobre los sistemas públicos de atención.
El informe plantea que las provincias reforzaron sus dispositivos, pero advierten que no cuentan con recursos suficientes para responder a una demanda que sigue creciendo. Entre las dificultades señaladas aparecen la falta de equipos en disciplinas críticas y la necesidad de asumir con fondos propios responsabilidades que antes tenían respaldo nacional.
En Mar del Plata, Juan Pablo Issel, decano de la Facultad de Psicología de la UNMdP, vinculó parte de esa presión con el deterioro del acceso a tratamientos privados. Según explicó, cuando las obras sociales dejan de cubrir prestaciones o una persona ya no puede pagar una atención particular, el sistema público recibe consultas que antes podían resolverse por otra vía.
El dato presupuestario expone la dimensión del problema: Issel indicó que la Ley Nacional de Salud Mental establece que el área debería recibir el 10% del presupuesto total de salud, pero que actualmente ronda el 1,4%. A eso se suman recursos humanos, infraestructura y una capacidad de respuesta pública que, según el especialista, no creció al mismo ritmo que la demanda y en algunos casos se redujo.
La situación tiene una consecuencia cotidiana en la ciudad. Con prepagas más caras y dificultades de cobertura en obras sociales, la búsqueda de atención puede trasladarse a hospitales y centros públicos que ya trabajan bajo presión. En marzo se había advertido que unos 30.000 monotributistas podían quedar en riesgo de perder cobertura médica por los costos.
El debate también alcanza a la reforma de la Ley Nacional de Salud Mental 26.657. Issel cuestionó que la discusión no haya tenido, según su planteo, una articulación amplia con ministerios de Salud provinciales, universidades, especialistas y usuarios del sistema. El punto de fondo no es solo modificar una ley: es cómo garantizar atención accesible, equipos suficientes y una estrategia coordinada para una demanda que ya está creciendo.



