La arena escasea y los balnearios miran a noviembre
Los balnearios aún reparan daños del temporal de mayo y evalúan guardar arena ante posibles tormentas en noviembre, antes del verano.

La arena, el recurso que parece infinito cuando caminás por la costa, hoy preocupa a los balnearios de Mar del Plata. A menos de tres meses del inicio fuerte de la temporada, el sector todavía trabaja para recuperarse de la ciclogénesis del 14 de mayo y sigue de cerca la posibilidad de nuevos eventos meteorológicos adversos vinculados al fenómeno El Niño.
Nelson Díaz Aguirre, presidente de la Cámara Empresaria de Balnearios, Restaurantes y Afines (Cebra), puso el foco en un problema concreto: la pérdida de arena y los daños que dejaron las olas sobre estructuras frente al mar. “La arena hoy es un bien escaso”, resumió el empresario al hablar con Extra FM 102.1.
La geografía de la costa marplatense hace que el impacto pueda sentirse con más fuerza en algunos puntos. Díaz Aguirre explicó que las playas son “de bolsillos”, con recovecos y bahías donde una combinación de olas grandes, viento y marea alta puede entrar con intensidad, llevarse arena y golpear instalaciones. El temporal de mayo no afectó solo la postal de playa: también obligó a reparar sectores de balnearios y construcciones costeras.
La preocupación tiene calendario. Desde el sector mencionaron previsiones sobre la posibilidad de otra tormenta hacia noviembre, justo cuando varios balnearios empiezan sus tareas de armado. Algunos establecimientos se ponen en marcha durante octubre y otros buscan llegar con todos los servicios listos al 1° de diciembre. La planificación ya contempla días de lluvia y mal tiempo, pero una sudestada fuerte cambia cualquier cronograma y puede sumar costos antes de que llegue el primer turista.
Entre las alternativas que analizan está acopiar arena disponible en determinados sectores para armar médanos y usar esa reserva al momento de montar cada balneario. No es una solución mágica: es una forma de ganar margen ante una costa que viene perdiendo material. Para una ciudad que vive buena parte de su verano mirando el pronóstico, la pregunta ya no es solo cuánto saldrá una carpa: también cuánto aguanta la playa antes de diciembre.
El temporal de mayo no afectó solo la postal de playa: también obligó a reparar sectores de balnearios y construcciones costeras



