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La Casa del Balcón volvió y no es solo una postal

La casona de 1921 en Santa Cecilia fue restaurada y hoy suma café, cultura, eventos y hotel boutique: patrimonio que vuelve a ser parte de la vida local.

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La Casa del Balcón volvió y no es solo una postal

Una de las casonas más reconocibles de la loma histórica de Mar del Plata volvió a tener gente adentro. La Casa del Balcón, construida en 1921 en el barrio Santa Cecilia, reabrió luego de un proceso de restauración que buscó conservar su identidad arquitectónica y, al mismo tiempo, darle un uso actual.

La propiedad fue originalmente residencia de las familias Larco y Jáuregui. Diseñada por los arquitectos Manuel Torres Armengol y Rafael Peró, y construida por Ferruccio Bianchi Boldrini, es una pieza destacada del pintoresquismo de sesgo español en la ciudad. Su balcón en voladizo, el bow window de la fachada, las tejas francesas, los muros de piedra y las carpinterías originales explican por qué fue declarada Patrimonio Arquitectónico por el Municipio de General Pueyrredon.

Hace tres años, Natalia Costa Valle y su hija Salma Villalba Costa asumieron el desafío de recuperar la casa. La puesta en valor demandó nueve meses y medio de trabajo y, según informaron, cada intervención siguió los lineamientos municipales de preservación patrimonial. La decisión fue no borrar las marcas del tiempo: se conservaron la estructura, los materiales y la distribución de los ambientes que definen a la casona.

La gran diferencia es que ahora no se mira solamente desde la vereda. En la planta baja y el jardín funciona un petit café con café de especialidad y pastelería. El primer piso está destinado a eventos sociales, empresariales y culturales, con propuestas que incluyen exposiciones, presentaciones de libros, conciertos acústicos, teatro y actividades para bebés. En el segundo y tercer piso funciona un hotel boutique.

Para una ciudad donde muchas construcciones históricas quedan cerradas, se transforman sin criterio o desaparecen detrás de una obra nueva, el dato fuerte es otro: esta casa volvió a cumplir una función cotidiana. La enredadera que cambia de color con las estaciones, el hogar histórico y el balcón que le da nombre siguen ahí, pero ahora acompañan cafés, encuentros y visitantes.

Preservar no es dejar algo congelado detrás de una reja. La apuesta de La Casa del Balcón es que el patrimonio siga vivo porque se usa. ¿Cuántos otros edificios históricos de Mar del Plata podrían recuperar una segunda vida así?

Lo que se sabe hasta ahora
01La Casa del Balcón reabrió tras una restauración que buscó conservar su identidad arquitectónica.
02La puesta en valor demandó nueve meses y medio y siguió lineamientos municipales de preservación.
03La planta baja y el jardín alojan un petit café; el primer piso es para eventos y arriba funciona un hotel boutique.

La decisión fue no borrar las marcas del tiempo: se conservaron la estructura, los materiales y la distribución de los ambientes que definen a la casona